viernes, noviembre 23, 2007

A cuadros... Investigación policial

Así me dejó el comentario de Nepo de ayer. ¿Por qué narices me rastrea Nepomuk?.

Llevo desde ayer por la tarde dándole vueltas al tema y no consigo entenderlo. Yo conozco a Nepo (al virtual, al del blog) desde hace mucho tiempo, desde lo del concurso de 20 minutos que al final no ganó. De hecho, le votaba casi a diario (dos veces, jeje) y me fastidió que no ganara. Pero aparte de eso, no recuerdo haberle dejado ningún comentario, y no creo que nadie le haya hablado de mí tanto como para que se ponga a rastrearme. Y si fuera así, le habría dado la dirección de mi blog, no hacía falta rastrearme.

Claro que podría no ser Nepo y ser alguien que ha fingido ser él. Lo he comprobado, se puede hacer. Ahora bien, es retorcido de la leche dejarme un comentario con el nombre de otro diciendo que me ha encontrado. ¿Quizás algún amigo que sabe que tengo blog pero al que no he querido decirle la dirección?. ¿R, quizás?. Mmm, no, no creo, porque ha entrado desde technorati con una búsqueda de la web de Nepo, y esa relación ya sí que me parece traída por los pelos, porque aunque le haya hablado de mi blog a alguno de mis colegas, no recuerdo haberles hablado de Nepomuk.

Luego quedan detalles como el vocabulario (macho, coj**es) o que usa Firefox 1.5. No creo que nadie de los que yo conozco usen esa versión tan antigua de firefox en su casa (venía de una IP dinámica de telefónica en Madrid). Mmm, ¿quien tiene un ADSL de telefónica?. De nuevo, ¿quizás R?, ¿o puede que D?. Ambos estaban en su casa a esa hora, claro que Nepo también respondió a los comentarios de su post en su web pocos minutos después...

Por último, queda la opción muy improbable de que Nepo sea en realidad uno de mis colegas que escribe con seudónimo una vida inventada, y haya convencido a mucha gente para que digan que le conoce desde niños, o que han salido con él... jeje, vaale, vaale, no he dicho nada. Joer, que ya ni dar rienda suelta a la imaginación puede uno.

Resumiendo, que no me cuadra nada. Ni que sea Nepomuk ni que no lo sea. Y como no soy Hércules Poirot, ni Sherlock Holmes, iré por el camino fácil: preguntar. Anda, Nepo, bonito, sé bueno y responde a mi pregunta que me tienes en ascuas: ¿por qué leches me rastreabas?

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Blogger Nepomuk opinó a las 26/11/07 20:17...  

Sí, me dejaste un mensaje una vez. Era un mensaje de apoyo. Un apoyo que en esos momentos, te puedo asegurar, era agua en el desierto.

Aunque uso navegadores antiguos, soy animal agradecido. Y nunca olvido un gesto. Pero me resultó imposible encontrarte, porque no dejaste rastro. Comentaste sin enlace a web. Fueron unas gracias que se me quedaron en el limbo, hasta que desde technorati te he encontrado de chiripa. Y sí... eras tú.

Y hubiera querido decir esto por carta, pero tampoco dejas tu email, :) eres un auténtico Rick Deckard.

(debes de tener unos amigos de lo más entretenidos...)

Blogger Deckard opinó a las 26/11/07 21:40...  

Vaya, pues ahora que lo dices, es verdad, sí que me suena haberte dejado un comentario una vez. Aunque si te digo la verdad, no recuerdo exactamente cuándo. ¿Quizás antes o después de una operación?. Tuvo que ser algo parecido para que me atreviera a dejarte una nota entre los miles de personas que te dejaban comentarios en aquellos entonces.

Desde luego, cada día me asombras más. ¿Cuánto hace de eso y aún te acuerdas de que no pudiste darme las gracias?. Eres acojonante.

En fin, lástima que se haya acabado el misterio. Ya que estaba yo imaginándome una conspiración judeo-masónica, e incluso iba a empezar a sondear a mis amigos para ver quien tenía un Firefox 1.5...

Pero qué quieres, este es el blog de Deckard, un solitario que no gusta de meterse entre multitudes.

Blogger Nepomuk opinó a las 26/11/07 21:54...  

Venga, va... es mentira. No soy Nepomuk.

Ni soy nepomuk, ni me has dejado traumatizado por lo de "versión tan antigua de..."

:´(

lalala...

Blogger Deckard opinó a las 26/11/07 22:50...  

¡¡Te pillé, MWAHAHAHA!!.

¡¡Sabía que si te tocaba la fibra sensible acabarías confesando!!. ¡¡Sabía que si hacía notar la increíble antigüedad de un producto que ni siquiera dan a descargar en su propia web en la sección de "descatalogados"!!, ¡un producto tan antiguo que es necesario buscarlo en las imágenes de archivo para saber qué es!, tan arcaico que...

Ejem..., ¿he dicho que sería conveniente que te actualizaras el navegador a algo más reciente y con actualizaciones de seguridad automáticas?

Blogger Nepomuk opinó a las 27/11/07 21:11...  

Pues la próxima vez entro desde el portátil con el navegador de windows vista para despistarte, lissssssto que eres un lissssto ñiñiñiñiñi...

Si es que algún día de estos aprendo a usar el window vista... por ahora me he conformado con la pequeña hazaña de encontrar el chismillo para bajar el volúmen.

Sí... eso. Soy una nulidad. ¿Qué pasa? los zopencos también tenemos derecho a vivir :´(

Anonymous kamala opinó a las 12/12/07 14:16...  

Pero al final es o no este chico Nepomuk?? me he perdido... como os ponéis a hablar de historias de ordenador, no me entero de nada.

A Nepomuk lo leo por ti, y te juro que me parto de risa de vez en cuando. A veces me da por pensar que siempre es así, de buen humor y con una frase elocuente para cada situación, pero luego creo... tendrá su lado triste, como todos, pero que no lo deja en el blog.

Mua!

Blogger Deckard opinó a las 12/12/07 15:56...  

Bueno, supongo que depende de para qué quiera cada uno su blog. Los hay que lo quieren para soltar sus penas, como yo. Los hay que lo necesitan para tener reconocimiento. Los hay que les gusta escribir, y les da igual quién los lea. Los hay que son comunicadores natos...

Tantos tipos como personas distintas, supongo.

Y sí, es Nepomuk. Lo de los amigos míos eran mis paranoias sólamente.

 

 

 

miércoles, noviembre 14, 2007

Frikismos

Entre mis amigos suelo tener fama de bastante friki: que si colecciono monedas, que si colecciono números de serie de billetes, que si hago mapas gratuitos, que si uso Linux en vez de Windows, que si busco tesoros escondidos, que si..., que si... Así que el otro día, uno de ellos me pasó un test para frikis: www.frikitest.net (no se podía llamar de otra forma). Pero me he sentido defraudado, tal y como dicen en la propia web: ¡sólo un 26%! Eso sí, tela marinera con el test. Pobre del que pase del 50%.

Aún no conozco a nadie que lo haya hecho para poder comparar. ¿Alguien se anima?

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Blogger Angel y Demonio opinó a las 15/11/07 00:59...  

19.7575758 % Friki ... igual me ganaste, hice mi mejor esfuerzooo!!! XD

Blogger Deckard opinó a las 16/11/07 11:13...  

Nada, nada, aún te falta mucho que aprender, jeje.

¡Siguiente!

Blogger Nepomuk opinó a las 22/11/07 19:05...  

No te imaginas lo complicado que me ha resultado rastrearte, macho...

Y luego dicen que internet es un mundo sencillo.

Los coj**es...

Blogger Deckard opinó a las 22/11/07 19:36...  

¿Nepo?, ¿¿aquí??, ¿¿¿rastrearme???

Te juro que me has dejado a cuadros. Si en la vida te he dejado ningún comentario, ¿cómo y, sobre todo, por qué me has rastreado?

Blogger dama_oscura opinó a las 26/11/07 20:14...  

8,79%, vaya pregunticas que tiene el test éste...

Blogger Deckard opinó a las 26/11/07 21:46...  

¿Verdad? Nada, que soy friki declarado. ¿Hay un armario para frikis de donde poder salir?

 

 

 

viernes, noviembre 09, 2007

Falange, falangina, falangeta

Hoy es fiesta en Madrid (la Almudena), pero yo estoy en el trabajo (que no trabajando) debido a un intercambio de festivos: este viernes por el viernes pasado. Como en realidad, a pesar de un estar en mitad de un pase a producción, no tengo prácticamente nada que hacer, pues me he dicho, ¿por qué no escribo alguna de las ideas que se me ocurren de vez en cuando, pero que nunca escribo?. El problema es que, una vez frente a la pantalla, no se me ocurre qué escribir, y las ideas que en su momento me parecían inteligentes, ahora con perspectiva no me lo parecen tanto. Pero en fin, ahí va alguna, a ver si consigo arrancar esto de nuevo.

Cuando era pequeño, estudiaba en un colegio privado que había muy cerca de mi casa. La verdad es que no sé si iba a un colegio privado por el hecho de ser privado o simplemente porque era el más cercano a mi casa, y cuando se es pequeño y mi madre tenía que estar en el trabajo en la otra punta de Córdoba al mismo tiempo que yo (era maestra), el que yo pueda ir solo al colegio es una razón de peso.

El caso es que cuando llegué a la segunda etapa los profesores eran, lo que podríamos llamar, bastante liberales. Se tomaban bastantes libertades a la hora de decidir qué enseñar. Por ejemplo, me acuerdo que mi hermano, varios años mayor que yo y que estudió en otro colegio, recitaba los huesos del cuerpo humano para la clase de ciencias para aprendérselos:

-Húmero, cúbito, radio...

-Falange, falangina, falangeta...

Todos esos nombres me llamaban mucho la atención cuando era pequeñito, y deseaba llegar ya al curso donde me dijeran que significaban. Pero no, no hubo tal curso. Los profesores de ciencias, cuando llegó séptimo, donde se supone que me tenían que enseñar el cuerpo humano (huesos, músculos, sistema nervioso, sistema digestivo, etc, etc), en su lugar nos mandaron hacer un estudio del parque en el que estaba el colegio. Estuvimos todo el curso catalogando árboles y hojas, animales e insectos, parcela tras parcela.

Cuando llegaba a casa, y mi madre veía que no tenía deberes día tras día, y que lo único que hacía era mirar los pajarillos del parque... pues claro, se mosqueaba. Hasta que un día se hartó, y me cambió de colegio. En mitad de curso, me llevó a su colegio, uno público, donde evidentemente noté el cambio en el tema académico: casi todos estaban bastante más avanzados que yo en la mayoría de asignaturas.

Durante más de 20 años he pensado lo mal que lo hicieron en el privado y lo que aprendí en el público, hasta que hace un par de semanas leí el libro "La Tierra y sus demonios", de Carl Sagan. En éste, Sagan hace apología de la ciencia en el mundo actual, y nos muestra que no saber ni siquiera los rudimentos del ella provoca una sociedad mucho más crédula, más propensa a repetir errores, y menos competitiva. Sagan propone el pensamiento escéptico y el método científico para evitar todos esos problemas, y lo propone desde la más tierna infancia. Es necesario enseñárselo a los niños para que puedan pensar por sí mismos y decidir más adelante si las paparruchas que les cuentan de mayores (háblese tanto de curanderos u OVNIs como de anuncios de televisión o políticas económicas/sociales), son ciertas y factibles o no.

Así que, tras leer el libro, me he preguntado: ¿realmente lo hicieron tan mal en el privado no enseñándome el "falange, falangina, falangeta"?. ¿Hicieron tan mal haciéndome investigar por mi cuenta la naturaleza? Quizás, al fin y al cabo, les tenga que estar agradecidos por mi forma de pensar (altamente) escéptica.

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