Es el tiempo que ha pasado desde la última entrada del blog. Es mucho. No, es muchísimo. Al principio, después de conocer a E, dejé de escribir tan asiduamente como solía: primero escribí un resumen del tiempo que no había escrito, luego otro resumen de un tiempo aún mayor, luego algún post más... y se acabó. No más posts, no más resúmenes, no nothing. Supongo que el blog cumplió su cometido, que era para lo que se creó en un principio: contarle mis pensamientos a alguien, aunque fuera a gente anónima. Gente que, por suerte, empezó a comentar y dejaron de ser anónimos: Karenina, la Dama Blanca, la Dama Oscura, Cintius, Carol, Ángel y Demonio ... curioso que casi todas eran chicas. Pero claro, cuando tienes a alguien a tu lado a quien le puedes contar tus pensamientos mientras das un paseo con la perra, o por la noche abrazados antes de dormirte, o mientras cenas viendo el telediario... pues claro, la necesidad de contar cosas en un blog va decreciendo, la pereza va aumentando,...
Creo que es normal... no? Ha sido bastante tiempo el que has compartido con esa persona, y es un cambio muy grande el pasar de estar juntos, a estar solo. Es inevitable, pero se termina pasando. Piensa en los motivos por los que no estás con ella, y sabrás que a pesar de que aún está en tu cabeza, las razones de la ruptura no van a cambiar.
ResponderEliminarUn beso...
Porque los duelos tardan, ojalá no fueran más breves.
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