Banqueros, que jodíos
Cuando me compré la casa, la promotora tenía una hipoteca contratada con La Caixa, a la que, que según la ley vigente, podía o no subrogarme al serme entregado el piso. Eso de según la legislación vigente es un decir, porque todavía estaba un poco en el aire y casi todas las promotoras te obligaban a subrogarte, quisieras o no. Pero bueno, comparando la hipoteca con otras similares, no parecía que estuviera del todo mal. Tenía un interés no demasiado alto, y comisiones de 1% de cancelación y de subrogación, como la inmensa mayoría. También tenía una comisión del 1% para amortizaciones parciales, que no me gustaba lo más mínimo, porque pensaba ir reduciendo capital con el tiempo, pero según me explicaron en la oficina bancaria, en realidad daba igual, puesto que al ser la " Hipoteca Abierta ", podía cambiar los plazos y letras de un mes para otro sin comisiones, de forma que efectivamente simula una amortización parcial sin comisión. Pues nada, yo tan contento. Hace poco me c...
Espero que te guste Deckard, a mi me encantó. Dime si te está gustando, tengo curiosidad por conocer tu opinión.
ResponderEliminarUn abrazo
Pues por ahora sí que me está gustando, aunque todavía llevo muy poquito. Es lo que tiene el leer en metro, que vas poquito a poquito.
ResponderEliminarEh, me ha encantado [¿cómo expresarlo?] tu comment en el blog de Karenina, el de la armadura. Me recordó las características de la mía.
ResponderEliminarMi armadura, que era fuerte fuerte fuerte, que me aisló durante 9 años, se ha roto hace poco...por eso ando perdida aun.
Arcalía.
A mí, después de que se rompiera, me ayudaron mis amigos a quitarme las piezas que aún tenía encima. Ojalá hubiera tenido el blog en aquella época, hubiera sido más fácil.
ResponderEliminarEs duro tener una armadura, porque si te descuidas, se recompone muy fácilmente. Hay que ir con cuidado para quitártela de vez en cuando.