On the road again
Hace un par de domingos estaba en el ordenador, sin muchas ganas de nada, pensando en la catálisis y todo lo demás, cuando se conectó E al messenger. Empezamos a charlar del viaje a Lisboa que había hecho con mis amigos en el puente de mayo, y del viaje que hizo ella con su familia a Roma también ese puente, y acabamos hablando del puente de San Isidro, el del fin de semana pasado. Yo le conté que igual me acercaba a Córdoba, a ver a mi madre y a ver los patios, el concurso que hay todos los años en Córdoba de patios particulares (y aprovecho para hacer publicidad, todo el mundo debería acercarse a Córdoba en Mayo y verla florida y en todo su esplendor. Eso sí, aprovechad cuando no haya puentes, que entonces hay más turistas que geranios). Le pregunté qué hacía el puente, y como ella no iba a hacer nada en especial, le propuse que fuéramos a ver los patios juntos. Desde hacía un tiempo me apetecía volver a charlar con ella, y volver a verla, pero me parecía un poco heavy hacerlo tan p...
Espero que te guste Deckard, a mi me encantó. Dime si te está gustando, tengo curiosidad por conocer tu opinión.
ResponderEliminarUn abrazo
Pues por ahora sí que me está gustando, aunque todavía llevo muy poquito. Es lo que tiene el leer en metro, que vas poquito a poquito.
ResponderEliminarEh, me ha encantado [¿cómo expresarlo?] tu comment en el blog de Karenina, el de la armadura. Me recordó las características de la mía.
ResponderEliminarMi armadura, que era fuerte fuerte fuerte, que me aisló durante 9 años, se ha roto hace poco...por eso ando perdida aun.
Arcalía.
A mí, después de que se rompiera, me ayudaron mis amigos a quitarme las piezas que aún tenía encima. Ojalá hubiera tenido el blog en aquella época, hubiera sido más fácil.
ResponderEliminarEs duro tener una armadura, porque si te descuidas, se recompone muy fácilmente. Hay que ir con cuidado para quitártela de vez en cuando.